15 de abril de 2010
Manuel Burga, historiador y ex rector de la UNMSM

"El problema de las universidades públicas no es el dinero"

Hay mayores recursos pero ineficiencia del gasto

En los últimos 10 años las universidades públicas han incrementado significativamente su presupuesto sin que se aprecien mejoras palpables en ellas ¿Por qué con mayores recursos estos no se traducen en mayor inversión? Manuel Burga, historiador y ex rector de la UNMSM opina acerca del actual sistema universitario peruano en el contexto latinoamericano, los recursos disponibles y la política dentro de las universidades públicas.

 

¿A qué se denomina reforma silenciosa?

 

Se identifican tres reformas. La primera en el siglo XIX que fue de tipo liberal y crea las facultades y escuelas profesionales que ahora conocemos. La segunda, la reforma de Córdova, que crea la universidad con cogobierno. Ambas han fracasado en el caso peruano, pues la liberal del siglo XIX fue liquidada por la reforma de Córdova, y esta última, actualmente encarnada en las universidades públicas, está liquidada por la expansión de la universidad privada. A este último movimiento lo llamo la revolución silenciosa, que es la multiplicación de las universidades privadas con o sin fines de lucro.

 

¿Qué modelos de universidad hay actualmente en América Latina y qué características de ellos pueden rescatarse para amoldarlos a la universidad pública peruana?

 

Hay tres modelos ahora en América Latina. El mexicano que es más cercano al nuestro y cuyo presupuesto lo financia el Estado en un 85%, y 15% es generación de recursos propios. Otro es el modelo chileno, que es privatizado, donde los estudiantes de las públicas pagan tanto como los de las privadas. Y el tercero es el brasilero, que tiene una financiación del Estado, y es cercano al nuestro y al mexicano, pero el ingreso es muy difícil. Por ejemplo, a la universidad de Sao Paulo postulan 100 mil e ingresan 7 mil, de los cuales el 80% provienen de escuelas privadas y el 20% de públicas, además exigen idiomas. Estos modelos son inaplicables en el Perú porque la universidad peruana está ligada a la reforma de Córdova de 1919 y que ha supervivido hasta la actualidad en el sector público –no en el privado-. Por eso, cualquier cambio que se quiera hacer tiene que pasar por los gobiernos colegiados de la universidad. Eso hace que ni el modelo mexicano, brasilero o el chileno sean aplicables en el Perú.

 

¿Por qué las carreras que difunden las universidades públicas no van acorde a las demandas de desarrollo para el país?

 

El país de acuerdo a su oferta de trabajo crea la oferta educativa. En el Perú hay trabajo para médicos o abogados porque ¿quién no tiene aquí problemas judiciales? Hay más trabajo para ingenieros, y menos para egresados de ciencias físicas, ciencias matemáticas, ciencias químicas, o sea, ciencias básicas. Entonces, la universidad crea el mercado de trabajo y la universidad produce lo que el país necesita. No se le puede echar la culpa a la universidad de no producir químicos, matemáticos o físicos. Lo malo es la estructura primaria productiva del país. No tiene industria, es un país que sigue como en el siglo XVI o XVII, exportando materias primas, metales, espárragos, mangos, uvas. Entonces ¿qué diferencia hay?, exportábamos uvas también en el siglo XVI. Exportábamos azúcar en el XIX. Esa estructura primario-exportadora es lo que impide que haya trabajo para químicos, físicos o ingenieros de sistemas de alto nivel. Y solamente hay trabajo para médicos, abogados, contadores, economistas. Solamente hay trabajo para los que gestionan y no crean nada de riqueza.

 

Las universidades públicas han duplicado su presupuesto en los últimos años sin haber mayores cambios en ellas ¿Cuál es el problema?

 

Ese incremento ha beneficiado sobre todo a las nuevas universidades que se han creado. Por ejemplo hay siete universidades que no tienen plena vigencia legal pero ya tienen presupuesto, y no está mal; pero no se ha incrementado correspondientemente el presupuesto de las universidades antiguas como San Marcos o Villarreal. La inversión del Estado por estudiante es mil dólares aproximadamente. En Brasil es $. 5 200 dólares; en México $. 3 500; en Chile $. 2800. Estamos en nivel de inversión como en Bolivia, en Ecuador es más incluso. No ha habido una progresiva inversión del Estado en educación superior. Aquí han dejado de invertir en educación superior y han favorecido la inversión de los capitales privados. Con el DL 882 se han abierto las puertas a que la educación superior sea un negocio y haya un estímulo para la inversión privada. Entonces, si la educación superior se ha dinamizado es por la inversión del sector privado.

 

¿Qué se puede hacer frente al desaprovechamiento de recursos provenientes del canon minero que se da en las universidades públicas de las regiones?

 

Eso debemos preguntárselo a las universidades regionales. Por ejemplo, la Universidad del Santa, o la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo, en Huaraz, que tiene más recursos del canon de Ancash, siendo a su vez la que más problemas presenta para gastarlo. Como la UNSAC del Cusco, como la Universidad de Moquegua, que tiene más plata para infraestructura que San Marcos y todavía no funciona. No es un problema de dinero el de las universidades peruanas ¿Por qué cuando hay abundancia tienen problemas de inversión? Pero no son solamente ellos. En la administración pública existe el presupuesto aprobado y el presupuesto ejecutado. La diferencia entre el aprobado y el ejecutado mide la eficiencia de la administración de una institución. Yo sé que en San Marcos se ha ejecutado el 50% de la partida de infraestructura. Una universidad que ha ejecutado el 50% en infraestructura ¿qué puede pedir para construir?, no puede pedir nada.

 

¿Cuán responsables son los grupos políticos actuales que controlan las universidades en la situación que actualmente atraviesan?

 

La lucha por el gobierno universitario es una lucha por el poder. El poder que se traduce en puestos. Puestos que se traducen en salarios. Como el sueldo de los profesores no permite subsistir con tranquilidad. Pero por encima de esos sueldos están los puestos que pueden llegar hasta 10, 12 ó 14 mil soles. Entonces, lo que hay es una lucha por ocupar esos cargos. La consecuencia de los profesores mal pagados hace que las elecciones se desarrollen en una lucha por el poder y no en una confrontación de propuestas ni en un diagnóstico de lo que se hizo antes.


¿Una universidad de pobres termina siendo una universidad pobre?

 

Forma parte un poco de la fantasía de que todos los estudiantes de las universidades públicas son pobres. Por ejemplo, en el caso de San Marcos, San Juan de Lurigancho y Los Olivos son los distritos que le proveen de mayor alumnado. Pero de estos distritos vienen a San Marcos las clases medias emergentes, y con ellos los sectores verdaderamente pobres. Muchos de los estudiantes de San Marcos que viven en Los Olivos tienen amigos como ellos que estudian en la Católica o la de Lima. Esa es la complejidad de la actualidad. Daría la impresión de que San Marcos es de sectores populares nada más. Es la imagen general pero cuando uno se acerca, ve la complejidad.







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