Entre la diversidad de conflictos sociales en nuestro país, son también preocupantes los generados en las universidades públicas. El más recordado fue el de la Universidad Nacional Autónoma de Tayacaja (UNAT), creada sobre la una filial de la Universidad Nacional de Huancavelica (UNH), dejando como saldo la pérdida de tres vidas.
Actualmente 12 de las 16 universidades que creó el anterior gobierno presentan el mismo escenario, configurándose como futuros conflictos. Pese a esto, nuestros actuales legisladores han presentado seis nuevos proyectos para la creación de más universidades. ¿Quién se responsabiliza por esta situación? ¿Piensan nuestras autoridades en la calidad y condiciones que estas universidades ofrecerán a los jóvenes? ¿Se están considerando las demandas de desarrollo del país o solo se están aprovechando las expectativas de la población? El debate está abierto.







